30 de Abril de 2007
Carta Abierta
Comandante Raúl ReyesAl Gobierno del Presidente Luiz Inácio Lula da Silva.
Al Comité Nacional para los Refugiados (CONARE)
A la Comisión Brasileña de Justicia y Paz (CBJP)
A los (as) Ilustres Ministros (as) del Supremo Tribunal Federal
A la Procuraduría General de la República
A innumerables personalidades de la vida política, social y cultural
A las Organizaciones de Derechos Humanos, Sindicales, Movimientos Sociales y Partidos Progresistas
A los Partidos Comunistas y militantes revolucionarios de diversas tendencias y nacionalidades
A los integrantes y simpatizantes de las FARC en el mundo
Al Pueblo del Brasil.
Con alegría recibimos y aplaudimos la liberación del Padre Oliverio Medina el pasado día 21 de marzo, cuando en magna Audiencia el Ilustrísimo Supremo Tribunal declaró extinto el proceso de Extradición que había contra él, en una histórica votación de nueve a uno.
En dicha Audiencia brillaron el decoro y el respeto con que son acatados los Tratados Internacionales de los cuales el Brasil es signatario; la soberanía en la toma de decisiones; el sentido de justicia en defensa de la vida, y; la solidaridad para con uno de los luchadores del país más violentado de las Américas por el Imperialismo Norteamericano y los gobiernos títeres que convirtieron el Terrorismo de Estado, el narcotráfico y el paramilitarismo, en pilares macabros de la estructura del Gobierno y del poder, conocidos como Seguridad Democrática.
Como el actual Gobierno no consigue doblegar por medio de la fuerza al pueblo colombiano que se levanta contra la corrupción y la tiranía narcoparamilitar, desesperadamente busca resultados donde sea y como sea. Por eso basado en montajes espurios intentó que el Padre Oliverio fuera extraditado. Claro, porque de lo contrario no recibe del Imperio de los Estados Unidos billones de dólares para sostener una guerra innecesaria e injusta, que podemos definir como infame genocidio. Gasta 19 millones de dólares por día.
Carta Abierta
Comandante Raúl ReyesAl Gobierno del Presidente Luiz Inácio Lula da Silva.
Al Comité Nacional para los Refugiados (CONARE)
A la Comisión Brasileña de Justicia y Paz (CBJP)
A los (as) Ilustres Ministros (as) del Supremo Tribunal Federal
A la Procuraduría General de la República
A innumerables personalidades de la vida política, social y cultural
A las Organizaciones de Derechos Humanos, Sindicales, Movimientos Sociales y Partidos Progresistas
A los Partidos Comunistas y militantes revolucionarios de diversas tendencias y nacionalidades
A los integrantes y simpatizantes de las FARC en el mundo
Al Pueblo del Brasil.
Con alegría recibimos y aplaudimos la liberación del Padre Oliverio Medina el pasado día 21 de marzo, cuando en magna Audiencia el Ilustrísimo Supremo Tribunal declaró extinto el proceso de Extradición que había contra él, en una histórica votación de nueve a uno.
En dicha Audiencia brillaron el decoro y el respeto con que son acatados los Tratados Internacionales de los cuales el Brasil es signatario; la soberanía en la toma de decisiones; el sentido de justicia en defensa de la vida, y; la solidaridad para con uno de los luchadores del país más violentado de las Américas por el Imperialismo Norteamericano y los gobiernos títeres que convirtieron el Terrorismo de Estado, el narcotráfico y el paramilitarismo, en pilares macabros de la estructura del Gobierno y del poder, conocidos como Seguridad Democrática.
Como el actual Gobierno no consigue doblegar por medio de la fuerza al pueblo colombiano que se levanta contra la corrupción y la tiranía narcoparamilitar, desesperadamente busca resultados donde sea y como sea. Por eso basado en montajes espurios intentó que el Padre Oliverio fuera extraditado. Claro, porque de lo contrario no recibe del Imperio de los Estados Unidos billones de dólares para sostener una guerra innecesaria e injusta, que podemos definir como infame genocidio. Gasta 19 millones de dólares por día.