25/07/2010
A los afganos, además de las guerras, los mata la droga
Afganistán, convertido para muchos en un 'narcoestado', es un país en donde la droga devora más rápido a las personas que las balas del conflicto.
En la capital afgana cuesta lo mismo un kilo de tomates que una papeleta de heroína: exactamente un dólar. La indecente pobreza que padece el país hace que muchos se enganchen a esta droga letal para engañar su triste realidad.
Decenas de miles de vagabundos con los ojos inertes se ocultan bajo los viejos puentes de esta ciudad o entre las ruinas del antiguo Centro Cultural Ruso y del olvidado Palacio de Darulaman.
Como la mayoría de los heroinómanos de Kabul, empezó con su adicción en el vecino Irán. Huyó del país durante el régimen talibán y se refugió en Teherán. Por entonces, Arian trabajaba en construcción y su capataz le suministraba la droga para que rindiera más sin descansar.
A los afganos, además de las guerras, los mata la droga
Afganistán, convertido para muchos en un 'narcoestado', es un país en donde la droga devora más rápido a las personas que las balas del conflicto.
En la capital afgana cuesta lo mismo un kilo de tomates que una papeleta de heroína: exactamente un dólar. La indecente pobreza que padece el país hace que muchos se enganchen a esta droga letal para engañar su triste realidad.
Decenas de miles de vagabundos con los ojos inertes se ocultan bajo los viejos puentes de esta ciudad o entre las ruinas del antiguo Centro Cultural Ruso y del olvidado Palacio de Darulaman.
Como la mayoría de los heroinómanos de Kabul, empezó con su adicción en el vecino Irán. Huyó del país durante el régimen talibán y se refugió en Teherán. Por entonces, Arian trabajaba en construcción y su capataz le suministraba la droga para que rindiera más sin descansar.